El Principio Kompetenz-Kompetenz

Martes, 17 Octubre 2017

Por Derick Hernández

La tendencia mundial está cada vez más dirigida a los foros arbitrales para dirimir las diferencias. Esto se debe a múltiples factores que, fundamentalmente, reflejan mayor transparencia, celeridad, imparcialidad, flexibilidad y eficacia. Pero siendo el arbitraje una solución alternativa a la jurisdicción ordinaria, la cual suple a este mediante un acuerdo entre las partes para acudir a algún árbitro, mediador o conciliador. Esto convierte al arbitraje en un procedimiento excepcional, que solo es fecundo cuando las partes lo establecen en una clausula arbitral o en algún tipo de acuerdo previo o posterior al conflicto.

La clausula arbitral debe cumplir con ciertos requisitos para ser válida y otorgarle, efectivamente, la competencia a un foro arbitral. Luego de apoderado el tribunal arbitral, el mismo iniciará con el procedimiento arbitral, cuyo primer paso consiste en el examen de su competencia. La Ley de Arbitraje Comercial, No. 489-08 es la ley rectora de la materia en la República Dominicana, en su artículo 20 establece la facultad del tribunal para decidir a cerca de su competencia: “El tribunal arbitral estará facultado para decidir acerca de su propia competencia, incluso sobre las excepciones relativas a la existencia o a la validez del acuerdo de arbitraje, o cualesquiera otras cuya estimación impida entrar en el fondo de la controversia.”

Esta disposición recoge el criterio kompetenz-kompetenz, término alemán que significa competencia de la competencia. El principio kompetenz-kompetenz consiste en que el tribunal arbitral es el único competente para conocer de su competencia. Es decir, la clausula arbitral le atribuye, al tribunal arbitral, la competencia sobre lo principal y también sobre su propia competencia. Lo que excluye a la jurisdicción ordinaria de la verificación de la competencia del foro arbitral.

La aplicación negativa de esta disposición implica que el tribunal ordinario debe declararse incompetente cuando se le presente una clausula arbitral, sin poder siquiera verificar la validez de la misma. Luego el árbitro apoderado deberá conocer de su competencia, si verifica la validez de la clausula conocerá del fondo del asunto, pero en caso contrario, se declarará incompetente y será la justicia ordinaria quien tenga la competencia.

También el artículo 10 del Reglamento de Arbitraje del Centro de Resolución Alternativa de Controversias de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo, consagra este principio de manera particular para su procedimiento institucional: “el Tribunal Arbitral es el único con calidad para decidir sobre su propia competencia, incluso sobre las excepciones relativas a la existencia, validez o alcance del acuerdo de arbitraje, o cualesquiera otras cuya ponderación impida entrar en el fondo de la controversia.” Por igual en el Reglamento de Arbitraje del Centro de Resolución Alternativa de Controversias de la Cámara de Comercio y Producción de Santiago, en su artículo 61, establece que “en todo caso, la decisión sobre su propia competencia pertenece solo al Tribunal Arbitral.”

En el ámbito internacional, también se verifica el principio kompetenz-kompetenz, por ejemplo en la Ley Modelo sobre Arbitraje Comercial Internacional de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional reconoce la facultad del tribunal arbitral para decidir acerca de su competencia, demostrando que dicha figura, originalmente doctrinal, se ha positivizado en el derecho arbitral a nivel global.

El artículo 12 de la referida ley dominicana establece el complemento del artículo 20 para completar el concepto de kompetenz-kompetenz, estableciendo que el juez ordinario deberá declararse incompetente para conocer sobre la validez de una clausula arbitral.

ARTÍCULO 12.- Acuerdo de Arbitraje y Demanda en cuanto al Fondo ante un Tribunal.

1) La autoridad judicial que sea apoderada de una controversia sujeta a convenio arbitral debe declararse incompetente cuando se lo solicite la parte judicialmente demandada. En este caso, dicha parte puede oponer la excepción de incompetencia fundamentada en el convenio arbitral, la cual debe ser resuelta de forma preliminar y sin lugar a recurso alguno contra la decisión. Se modifican en este aspecto los artículos 6 y siguientes de la Ley No. 834 del 15 de julio de 1978.

2) Al admitir la excepción de incompetencia fundamentada en el convenio arbitral, la autoridad judicial debe ordenar a las partes que se provean por ante la jurisdicción competente.

3) En todo caso, apoderada la jurisdicción arbitral, la misma podrá continuar conociendo del caso, no obstante el apoderamiento de la jurisdicción judicial y dictar un laudo.

En definitiva, kompetenz es un principio que otorga competencia, primero, al árbitro, pero en definitiva, al juez. Esto tiene una razón de ser, según establece Francisco González de Cossío en su obra Arbitraje existen tres razones para esto: que el árbitro no puede pasar juicio sobre la determinación del juez; que para arbitrar se necesitaría litigar; y que los incidentes serían una táctica dilatoria ajena al proceso arbitral. “Kompetenz es un producto de la experiencia, no la lógica. De entender que sin kompetenz no se lograría la voluntad de las partes, y que se accidentarían los procesos arbitrales. Ante ello, kompetenz es la pieza de política legislativa que cambia el cauce natural que generaría problemas.”

El principio que protege la competencia del tribunal arbitral para conocer de su competencia se deriva del principio de la autonomía de la voluntad. La autonomía de la voluntad es la madre de todo el proceso arbitral, sin este no podría existir el arbitraje. A la vez dicho principio se manifiesta en distintas formas durante el proceso arbitral, como lo hace en su forma de kompetenz-kompetenz. Esta manifestación de la autonomía de la voluntad viene para otorgarle eficacia al acuerdo arbitral, evitando desvirtuar la voluntad de las partes otorgándole competencia de un incidente a la jurisdicción ordinaria.

El objeto de este principio es de preservar la identidad y los caracteres del arbitraje. Otorgarle competencia a la justicia ordinaria para conocer de la competencia de un tribunal arbitral permitiría que el proceso arbitral se desvirtúe, perdiendo la celeridad y la previsibilidad que lo caracterizan. La voluntad de las partes fue de otorgarle competencia a un ente privado que aplique los criterios preestablecidos y presente una decisión rápida y efectiva, sería contraproducente permitirle a alguna de las partes que someta a la otra a la eternización del proceso ordinario.

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