Las Normas de Origen Preferenciales y su Aplicación en la República Dominicana a través de los Acuerdos de Libre Comercio

Las Normas de Origen Preferenciales y su Aplicación en la República Dominicana a través de los Acuerdos de Libre Comercio

Martes, 13 Junio 2017

Con el auge del comercio internacional, y el levantamiento de las barreras arancelarias entre los países, resulta cada vez más complejo determinar en muchos casos la procedencia de un producto. Los insumos destinados a la producción de bienes para su comercialización pueden ser de múltiples fuentes de origen, lo que hace cuestionar la verdadera nacionalidad del producto, y se convierte por ende en un importante inconveniente para las administraciones aduaneras al momento de aplicar o no determinado tratado de libre comercio que exista entre su Estado con el del lugar de su importación , y reconocerle o no en consecuencia, los derechos o restricciones que le sean aplicables. Ante esta necesidad de claridad, surge lo que conocemos en el comercio internacional como Normas de Origen o Reglas de Origen, definidas por la Organización Mundial del Comercio como los criterios necesarios para determinar la procedencia nacional del producto. 

A pesar de la importancia que revisten las Normas de Origen al momento de recurrir a los instrumentos de política comercial por determinado Estado, tales como las medidas de salvaguardia, las medidas compensatorias y los derechos antidumping (llamadas no preferenciales), así como para la aplicación misma de determinado tratado internacional para la libre o preferencial circulación de mercancías (normas preferenciales), la realidad es que al día de hoy es aun un tema no resuelto. El derecho internacional cuenta con el Acuerdo sobre Normas de Origen promovido por la OMC, del cual la República Dominicana es Miembro, el cual sienta las bases para resolver la falta de armonización y uniformidad de que adolecen dichas normas, pero aun queda un largo trayecto por recorrer.

Partiendo de que cada Estado Miembro ha establecido sus propias normas de origen, en los mejores de los casos son los acuerdos de libre comercio los que permiten cierta uniformidad de determinación de dichas normas, respecto de la determinación de las Normas de Origen preferenciales. En estos acuerdos, las Normas de Origen permiten, bajo una serie de especificaciones, actuaciones y características, comprobar el lugar de producción del bien, a fin de que resulte aplicable el tratamiento preferencial arancelario entre los países que son miembros. Los objetivos de incluir estas reglas incluyen: determinar y limitar exclusivamente a los productos de los países partes, las preferencias de que se trate el acuerdo;  proteger la producción nacional, y utilizar los insumos de los países que forman parte del acuerdo; y extraer de la aplicación del tratamiento preferencial del acuerdo, a aquellos productos que pudieran verse beneficiados sin ser parte, por efecto de la triangulación.

En el caso particular de la República Dominicana, los acuerdos en los que el país es parte, y que contemplan de algún modo las Normas de Origen preferenciales, son: El Acuerdo de Alcance Parcial entre República Dominicana y Panamá (APP), el  Acuerdo de Libre Comercio entre Centroamérica y República Dominicana (CA-RD), Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (RD-CAFTA), y el Acuerdo de Asociación Económica entre el Cariforo y la Comunidad Europea (EPA o AAE).

De manera general, en el análisis de las diversas acepciones del concepto Normas de Origen, estos acuerdos incluyen a grosso modo como originarias, las siguientes mercancías: a) las obtenidas en su totalidad o producidas enteramente en el territorio de una de las partes contratantes, cuando todos sus materiales son originarios de países parte; b) las producidas enteramente en el territorio de una parte, aun cuando no todos sus materiales son producidos en un país parte, sujeto a ciertos criterios para su aceptabilidad, que puede incluir mínimo porcentaje de insumos originarios en países partes, o lugar de producción, e inalteración de la partida arancelaria en el proceso productivo respecto de los insumos que son originarios (De minimis); c) aquellas que no sufren procesamiento o alteraciones en el proceso de transporte y transbordo hasta su destino final. Por su parte, a los fines de identificar y reconocer como mercancías originarias al amparo de determinado acuerdo, se exige la presentación de una prueba de origen, a través de un Certificado de Origen o Certificado de Circulación de Mercancías, emitido por la autoridad competente del país exportador.

Gracias a estos acuerdos internacionales, nuestra Administración Aduanera puede interpretar y aplicar del mejor modo posible, las preferencias arancelarias correspondientes, no obstante debe velar con minuciosidad sobre las diferencias que resultan aplicables según el acuerdo de que se trate.  En todo caso, constituyen una herramienta de algún modo eficaz en la República Dominicana para garantizar el comercio internacional transparente, entretanto se logra una armonización global de las Normas de Origen desde el marco de la OMC.

Gina Hernández

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